A la plaza, de amarillo, ni loco

Pubicado el : 01/08/2017 11:30:00
Categorias : Curiosidades de la lidia

A la plaza, de amarillo, ni loco

En el mundo de los toros, al igual que en el teatro, el amarillo es considerado el color de la mala suerte. Sólo se tolera en la vuelta de los capotes, y a duras penas, porque algunos toreros, los más supersticiosos o precavidos, prefieren encargarlos con el envés en azul, violeta o verde. Que más vale prevenir que curar…

No se sabe a ciencia cierta de dónde proviene la “maldición” del amarillo, aunque hay varias teorías. Durante la Edad Media, se utilizaba una bandera amarilla para avisar de una plaga, por eso a los apestados les vestían de ese color. El cristianismo, por su parte, relacionaba el amarillo con el azufre del infierno, asociándolo con el pecado. Como remate, en 1673, Molière falleció vestido de amarillo en una representación de la comedia “El enfermo imaginario”, conmocionando al mundo del teatro.

Sin embargo, los toreros y los sastres han buscado las vueltas para vestir y confeccionar prendas que, sin ser del todo amarillas, pertenecen a la misma gama cromática. Hablamos de los ternos color champán, crema, barquillo y, por supuesto, el torerísimo caña y oro. Éste último es, por ejemplo, uno de los trajes favoritos del francés Juan Bautista quien, a finales de julio, cortó un rabo en Mont de Marsan vestido así. 

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